Etiquetas
Actualidad, Crisis, Economía, Emprendedores, ere, Familia, jóvenes, Ley, Pobreza, tiempo, Trabajo
No son tiempos de bonanza ni de ilusiones baldías, comprobamos ‘ere que ere’ no sólo cuánto vale un peine sino el daño que puede causar quitando ciertos enredos. Los puestos de trabajo cada vez más endebles se tambalean peligrosamente abocándose casi por efecto dominó a una irredenta destrucción. Su estrepitosa caída amén del daño directo al trabajador perjudica a familias enteras limitando en extremo su poder adquisitivo. La sociedad querámoslo o no se vuelve quebradiza. La inseguridad genera confusión y desarraigo…
Artículo publicado hoy en La Tribuna de Albacete
