Cálidas flores de mayo

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La primavera engalanada de colores, aromas y sabores, no deja de sorprendernos cada año cuando viene a visitarnos. Es la estación de la esperanza. La vida surge por doquier,  asombra y deslumbra en su misterio.  Sol y luz, calidez en el ambiente. El cielo más azul  que nunca y  las nubes revestidas de un  blanco  cuasi  nupcial  anuncian aire de fiesta. La brisa acaricia y estremece nuestros sentidos.  Hay alegría en el ambiente. Atrás los días fríos y grises del invierno, el tiempo desapacible  del que huimos refugiándonos en el  calor del hogar, viviendo más que nunca puertas adentro, las mismas que cada primavera abrimos, de par en par, para sumergirnos entusiasmados  en el  bullicio de las calles que destierra cualquier amago de soledad. El ir y venir de unos y otros se convierte en un trasiego de historias que son novedad. La vida en sí es la mejor noticia. Los campos, alfombrados de  verde esperanza, dejan brotar  flores y frutos, pintando, con los mejores pinceles de la naturaleza,  un bello y extenso lienzo que, junto al espléndido colorido, nos ofrece  su  perfume embriagador. Bailan los suaves vientos de la primavera con las cálidas flores de mayo que se dejan abrazar con aire de fiesta, en ramos y ramilletes, guirnaldas formando diademas, pomos y centros de mesa, incluso se acicalan para desparramar sus pétalos, como candente alabanza, sobre imágenes de vírgenes, en sus variopintas advocaciones,  llevadas  en procesión al son de rosarios y canciones  en este mes tan mariano.  Venid y vamos… Romerías.  Acompañamos a La Virgen de nuestra devoción con flores y  oraciones. Ella, la madre más buena, no para de decirle lo mejor de nosotros a su Hijo, al tiempo que nos aconseja  que hagamos lo que Él nos diga. Y así seguiremos, por los siglos de los siglos, intentando llenar las tinajas de nuestra vida  con sus dudas y certezas, aciertos y errores, alegrías y tristezas… ya se encargará La Virgen de decirle lo que no tenemos… ‘María, el odre nuevo de la plenitud contagiosa… Nos anima a llenarnos hasta el borde… Y un poco más…como aquellas tinajas de piedra de las bodas de Caná.’(Papa Francisco)

La voz

Probando, probando… hemos escuchado, alguna que otra vez, mientras mirábamos con más o menos atención, a quien, con micrófono en mano, modulaba el tono de su voz ante un auditorio distraído o expectante. Cuando tenemos interés en que nos escuchen solemos poner cuantos medios tenemos al alcance. Importa sobremanera el contenido, porque las palabras necias ensordecen hasta las mismas tapias. Hablar por hablar sin más lleva consigo la pendiente que aboca al fracaso de la comunicación en un mundo con superávit de conexiones. Me encontraba probando mi portátil por enésima vez, tras pantallazos y apagones que todavía dudo que se hayan resuelto al cien por cien, cuando vi que peligraba uno de mis trabajos más queridos, escribir a pie de página de la vida. Punto y seguido, nunca aparte, de mis labores como madre de familia numerosa. Condición por la que estoy acostumbrada a concentrarme en la más absoluta algarabía. La particular música de fondo era hoy el telediario, no sé de qué cadena pero encadenaba tantos por cientos de mujeres que renunciaban a la maternidad por el trabajo y viceversa. Versados en el tema, muchos y dispares… según apunten a un blanco u otro, pero la realidad necesita ponerse las botas de siete leguas para seguir muy, pero que muy de lejos a las mujeres que tratan de conciliar vida laboral y familiar. Conciliación es la palabra clave. ‘Clave: Noticia o idea por la cual se hace comprensible algo que era enigmático’. Del dicho al hecho sigue existiendo un largo trayecto por recorrer. En los márgenes, no en la cuneta, quedamos y seguimos quiénes de un modo u otro hemos ido abriendo camino, tanto a nivel empresarial como personalmente, tomando decisiones arriesgadas, no cómodas ni fáciles, a pesar de las apariencias. Decidir responsablemente es de gran ayuda para conciliar la propia vida tratando de negociar los talentos recibidos al máximo rendimiento. Lo de ganar o perder es opcional según la perspectiva. La vida, esa gran maestra, nos va dando lecciones que no acabamos de aprender… y hay cursos que no se repiten. Modular nuestra voz para hacernos oír con claridad en el tema de la conciliación familiar-laboral, supone un amplio auditorio que de una vez por todas debería de dejar de hacer oídos sordos. Y no sólo las madres. Los padres también la necesitan. Al escribir y en cierto modo alzar la voz, no puedo menos que recordar al inolvidable FranK Sinatra. Se le reconoce el haber sido el primer cantante que hace uso consciente de los medios de ampliación de sonido con el objeto de situar su voz por encima del sonido de la orquesta. Esa es la idea. Si me preguntan como lo hice, pueden leer o cantar, al menos tararear la respuesta… ‘Tal vez lloré, tal vez reí. Tal vez gané, tal vez perdí. Y, ahora sé que fui feliz’… A mi manera.

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Llamar a Dios

No sé si usted lo ha encontrado, pero Dios existe, nos quiere y nos espera siempre. La cuestión es si lo tenemos o no entre nuestros contactos para, de cuando en cuando, o siempre, hablar con Él. Decírselo todo y escuchar su respuesta. Nos quiere tanto que a pesar de que muchas veces no le hacemos ni caso, Él sigue pendiente de nosotros porque nos quiere más que nadie en el mundo y sabe lo que necesitamos para ser felices… ¡Eh! No crean que me he puesto a escribir en plan predicador o algo así, pero a veces la vida misma, nos sirve en bandeja – en este caso, digital – las mejores reflexiones. No hace mucho, una persona amiga me preguntaba en qué consistía la Unción de enfermos. En sentido coloquial le dije que eran muchas bendiciones. Hoy en un libro de meditaciones titulado Hablar con Dios’ de Francisco Fernández-Carvajal he encontrado una explicación muy buena y he buscado la manera más directa de enviársela a mi amigo. Cuando, ni corta ni perezosa, he buscado en Google ‘hablar con dios’, me he quedado de una pieza al leer ‘Hacer una llamada’, ‘No se ha encontrado a dios’… Y me estoy acordando de Santa Teresa de Ávila que decía que Dios estaba entre los pucheros … Y yo, que la santidad  me vendría de lujo, creo que tenemos que poner a Dios entre nuestros contactos… en nuestros grupos… sin necesidad de enredos pero al alcance, cercano, que la gente lo vea, que lo veamos todos y quién quiera, le llame. Siempre está.

¡Ah! Pueden comprobar lo que les digo. Busquen en G, hablar con dios…

Respuestas vacías

‘Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas’

Mario Benedetti

Creo que alguna que otra vez nos hemos quedado, literalmente, a cuadros al recibir respuestas que poco o nada tenían que ver con nuestras preguntas. Los interrogantes se agrandan, virtualmente hablando, enmarcando más o menos puntos suspensivos que nos llevan a considerar la situación con cierto grado de reflexión. Dos puntos, aparte o seguido. Esperar y desesperar tiene que ver y no poco con la virtud de la paciencia. Importante, saber dónde nos encontramos y qué medios tenemos a corto, medio y largo plazo para alcanzar nuestros objetivos. Actualizar planificación y continuar (punto y seguido)  o comenzar de nuevo (punto y aparte). La vida, con su efecto búmerang, nos hace regresar de cuando en cuando al punto de partida, planeando. De manera que no es demasiado difícil situarnos y saber a qué atenernos. Quizás son muchas las preguntas que no tienen respuesta, pero también podemos responder nosotros tratando de llenar el vacío. El eco, lejos de perderse, se transformará en altavoz inteligente e inteligible. Ni tenemos todo al alcance, ni podemos dar nada por perdido. La dificultad bien encarada fortalece y cimenta a la persona, convirtiéndola en  generadora espléndida de una comunicación  positiva y eficaz,  abundante en  valores. Saber hacer preguntas y saber responder a quien nos interpela con verdad y coherencia. La verdad  nos libera de la mentira, la ignorancia y la mediocridad. Preguntar es querer saber, conocer, investigar, comprobar, colaborar, aprender, emprender, trabajar. No dar nada por hecho, ni incapacitarnos ante los obstáculos. De alguna manera, somos parte tanto de las preguntas como de las respuestas que la vida, antes o después, nos  presenta. Preparación constante para enriquecer nuestro bagaje, fortalecido por el orden y la voluntad. La puesta en marcha es personal. La personalidad de cada uno es un plus ineludible en todos los campos del saber, del querer, del vivir. La vida nos va marcando, de un modo u otro, un itinerario de preguntas y respuestas, al tiempo que nos ofrece cierto margen de maduración para saber entender, y también aceptar aquello que no acabamos de comprender. Indispensable formación, formación, formación. Nuestro crecimiento personal, en el más amplio sentido de la expresión, no se produce de manera espontánea. De ahí, la necesidad de una buena educación en familia como base para acceder y completar planes de estudio y trabajo en las distintas etapas de la vida. Imprescindible la exigencia personal y saber acudir cuando sea necesario a quien mejor pueda orientarnos. A la hora de elegir nuestro ‘modus vivendi’, libertad responsable. Como equivocarse es humano, saber rectificar y recomenzar siempre. Preguntas y respuestas con las que vamos construyendo el impresionante puzle de la vida. Eso sí, pieza a pieza…

 

 

Tarde de toros

corridadetoros
Arena color albero. El ruedo.
Música de pasodoble,
Público en los tendidos.
Una paloma vuela.
Sombra y sol
Calor y color.
Abanicos
Brisa taurina
Aire español.
Toril, toro
Cuadrilla, Picador.
Banderilleros, Torero.
Torero. ¡Brindis!
Traje de luces, montera.
Aplausos ¡Brillo!
Buena faena
¡Ovación!
Orejas y rabo.
¡Vuelta al ruedo!
¡Torero!

(En el día mundial de la Poesía, mi pequeña aportación)

Pasando página

Casi sin darnos cuenta, escribimos la vida. Un día y otro. Unas historias, miles, millones de historias. Páginas y páginas, con buena o mala letra. Garabatos, tachones, borrados…y un recomenzar cada día para volver a intentarlo siempre. No, no es un ejercicio de redacción para alumnos que apenas saben construir unas frases inconexas ni tampoco se trata de un ejercicio para evaluar en algún que otro examen de grado más o menos superior. Nuestra vida es más sencilla y complicada a un tiempo que no deja de latir. Palpitar de la existencia que cada cual percibe según época, lugar y un sinfín de coordenadas que nos ayudan a construir castillos cimentados en el aire de la imaginación que vuela como loca de la casa en la aldea global. Tan lejos, tan cerca. Fuera y dentro, dentro y fuera. Unas letras, un pensamiento, unos hechos que quizá fueron. El ser y parecer subrayado de aciertos y desconciertos. Y la armonía de unas páginas lanzadas al viento de la historia, a pié también de página de la vida. Tomando nota, anotando tomas, como aquellas máquinas de cine súper ocho, artesanalmente, de manera notable para alcanzar los sobresalientes que la vida , repito, nos concede, mejor, nos regala cuando nos entusiasmamos contemplándola, viviéndola y contándola. Punto y aparte, punto y seguido. A punto, siempre. Escribiendo y pasando página…

Estoy aquí

 

Escribir a pie de página de la vida es para mí un trabajo apasionante que abarca  días y noches, el latido de la existencia. Casi como el respirar, voy tomando nota de personas, lugares, circunstancias, sin necesidad de lápiz ni papel. Saber mirar, saber escuchar  y encontrar una voz  es un aprendizaje constante que lejos de cansar, fortalece la capacidad de expresión, herramienta básica y fundamental para las relaciones humanas.  Somos, por naturaleza, seres sociales. Lo nuestro es la comunicación. La paradoja, es que a pesar y también a causa de las redes sociales, la soledad de muchas personas se ha convertido en altavoz para recordarnos el tú a tú del trato genuino en  familia, con vecinos y amigos, en el trabajo y en las diversas circunstancias que la vida nos va deparando.

En la media distancia, a través de periódicos, revistas, programas de fiestas, boletines informativos y también en redes sociales, voy aportando mi bagaje personal de palabras estructuradas con esmero, tratando de construir piezas que encajen en el gran puzzle de la vida. Tengo que confesar que no dejo de aprender leyendo atentamente la existencia, al tiempo que disfruto con los libros de siempre, sin dejar de leer y subrayar artículos magistrales de tantos buenos maestros en todos los órdenes del saber.

Estoy aquí, en mi blog personal, desde hace unos años y hasta que Dios quiera.  Desde ‘EL BLOG  DE  KIKA’ también voy a seguir cerca de tantísimos seguidores agradecidos. Por supuesto que  continuo  con mis colaboraciones habituales y  estoy abierta a otras,  donde me  llamen  o tengan a bien recibirme.

El motivo de esta entrada en mi cuaderno de bitácora es agradecer  a todos los lectores que me han echado de menos en el periódico donde más tiempo llevaba colaborando ¡Casi veintiún años!… y sin explicación creíble, aplazamientos injustificados, llamadas en espera de reuniones que nunca se acaban… el silencio es la última respuesta que tengo, amén que, desde primeros de noviembre, han dejado de publicarme.  Jamás hubiera esperado algo así.  De todas formas agradezco haber podido tener una columna y publicado cientos de artículos, y sobre todo la posibilidad de conocer y tratar de amistad con tanta gente buena.

Pues aquí estoy para servir a Dios y a usted, como me enseñaron mis mayores. No tengo demasiado trabajo, ni estoy cansada, ni tan siquiera he tirado la toalla.

Pienso seguir articulando la vida… Por favor ¿Se lo puede decir a sus amigos?…

                                                                       ENTRE SUS LABORES. Kika Tomás y Garrido