Un niño extraordinario

Dejo este artículo que escribí hace unos años a petición de otra madre que  tiene un hijo que también es:   

Un niño extraordinario

         Si, realmente lo es. Se hace querer por todos. Apenas tiene dos años pero su gran poder de convocatoria – es cariñoso, alegre y juguetón – desde que nació, le ha convertido en el centro de su familia,

         No sé cómo lo hace pero es el eslabón de unión entre todos: Matrimonio, padres e hijos y hermanos entre sí.

         Este niño, extraordinario, ha dotado a su familia de la capacidad de aprender a querer cada día más y mejor. Es el pequeño de siete hermanos y sin embargo es el que ha puesto los puntos sobre las íes para ser feliz. ¿Cómo lo hace? Sonríe. Y sonríe porque su familia es el lugar que – si hubiera podido hacerlo- habría elegido para vivir toda la vida.

         Desde el primer momento le estaban esperando y le recibieron con los brazos abiertos. Con esa predilección, con esa ternura, con ese cariño que le hizo entender el primer argumento de la vida: el amor.

         Parece que todos viven para él; cada día descubren que le quieren. Y él, vive por todos y para todos. Si, su familia también es extraordinaria, precisamente porque sabe apreciar la textura de la vida humana y su significado, orientándola y descubriendo su sentido.

         Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va. Como decía un gran humanista: Para que haya real comunicación hay que ir con el otro, acompañarlo, asistir a la variación de su realidad, adquiriendo así otra propia, modificada por esa misma convivencia.

         Un niño extraordinario. Su madre me pidió que escribiera un artículo sobre él y sobre otros niños que como él, eran extraordinarios. Y yo quiero pedirle perdón a mi amiga porque cuando me enteré que su hijo había nacido con Síndrome de Down lloré, sin comprender del todo el binomio inseparable de amor y sacrificio; sin abarcar que “la experiencia interior es la que define a la persona humana, en su riqueza y en su misterio”. Y quiero añadir a ese llanto, un caudal de esperanza y felicidad para todas las familias que tienen ese niño extraordinario, esa persona con discapacidad, que nos hace capaces de amar sin medida, porque se  convierten en personajes centrales, como reyes, dentro de casa y fuera. Y han de tener una educación especial y de llevar una vida especial y…

         ¿Qué podemos hacer con estos personajes extraordinarios?…

         ¡Quererles mucho!

         Por eso, este artículo esta escrito con especial cariño. 

                                               Martes, 27 de Mayo de 2003

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s