La Cabalgata

Cuando me dispongo a escribir este artículo, el eco de La Cabalgata de los Reyes Magos retumba por doquier. Como por arte de magia, la Estrella de Oriente, ha iluminado las ciudades de nuestra geografía con multitud de desfiles que han acrecentado la ilusión en niños y mayores. Fuegos artificiales, música, baile, juegos malabares, gigantes y cabezudos, personajes de cuentos, zancudos. Fiesta en la calle y en los corazones de pequeños y grandes. Brillante claridad en miradas inocentes, sorprendidas y esperanzadas ante la llegada de sus Majestades. Melchor, Gaspar y Baltasar nunca defraudan. A pesar de la emoción por el gran recibimiento que han tenido, a pesar del cansancio por el largo trayecto recorrido y la esmerada preparación de tantísimos regalos, los Reyes han dirigido su benevolente mirada a cada niño, bueno, más bien se han recreado en ellas por la profundidad de su verdad. En Navidad, por encima de los millones de bombillas que iluminan las ciudades, la Luz que enciende los corazones de buena voluntad, no se apaga nunca. Tras la Cabalgata, nuestros oídos sienten un zumbido especial. El griterío de una multitud enfervorizada, despierta recuerdos y  sensaciones, vivencias y añoranzas que, en esta noche mágica, componen una nueva melodía. Tras el sueño inquieto de la víspera de Reyes, el despertar con ilusión y esperanza. Regalos de todos los tamaños y colores son abiertos con ansia. ¡Qué buenos los Magos que a todos encantan!… Se van demasiado pronto a esas tierras tan lejanas… y yo olvidé echar una carta… Quizá algún rezagado Cartero Real, pueda llevarla. Es necesario que la lean sus Majestades: de vital importancia. Quiero que sepan de la existencia de una extraña cabalgata. Desfilan extraños personajes revestidos de  mentiras y trampas, auténticos fantoches que hacen del abuso su arma. Se adueñan de cuanto encuentran a su paso y no regalan nada. Despilfarran y roban. Peligroso desfile de falso poder que tanto amedranta. Mucha  gente se va quedando sin trabajo y  hasta sin casa. Quisiera, de verdad, que alguien les hiciera llegar el contenido de esta carta, al menos de la parte subrayada: “Queridos Reyes Magos, espero que este año 2012 que acabamos de estrenar, lo llenéis de ilusión y esperanza. Os pido que haya paz y justicia,  trabajo y vivienda digna para todos…”. Al filo de la media noche, las estrellas se encienden y apagan. Hay otra luz en el cielo para encender el alba. No sé si ustedes habrán sido buenos pero los Reyes no fallan. Si alguno recibe carbón… algo pasa.

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