El bueno de San José

Puede parecer un contrasentido pero no lo es. Santos hay muchos pero así, tan bueno como San José, sólo él. Hace sencillo descubrir la voluntad de Dios en las ocupaciones cotidianas de muchísimas personas: en la familia, en el trabajo y en los diferentes ámbitos de la sociedad actual. No es preciso trasladarse en el tiempo ni cambiar de lugar o cultura. No importan los exteriores. San José es entre otras cosas el Patrón de la vida interior, la que realmente caracteriza al ser humano, la que nos ilumina por dentro. Buen querer y buen hacer. Compromiso y silencio. Entrega constante. Trabajo esforzado. ¡El bueno de San José! Tan cercano a Jesús y María. Junto a ellos, hace sencillo hasta lo más difícil, transformar  un establo en Retablo viviente de la Grandeza del Amor de Dios. San José,  joven enamorado de una chica de Nazaret –La Virgen María- a la que Dios había escogido para ser su Madre y la nuestra. ¡Fiat! Fidelidad, humildad  y  un querer apasionado… ¡Querer la voluntad de Dios!… San José, Nuestro Padre y Señor. Así lo llamaba San Josemaría -santo también de lo cotidiano-, y aconsejaba: “Id a José”. Ahora que hay tanto paro, la artesanía se impone. Volver a empezar, recomenzar, servir. No sé qué clavos reforzarán mejor esa vida interior que todos y tanto necesitamos. Casi sin querer estoy merodeando por el taller del carpintero. Me gusta el olor de la buena madera y observar las virutas que caen al suelo. Todo está listo; el banco de trabajo, la sierra y el serrucho, el cepillo, la garlopa, el martillo… El bueno de San José nos da cariñosamente pequeños golpecicos para que de una vez por todas despertemos de ese sopor que nos tiene adormilados y bastante  distraídos. Dios está aquí –en todas partes- pero no acabamos de enterarnos, a muchos parece no importarles. Tenemos demasiadas preocupaciones. San José no dice nada. Si él nos contara su sobresalto ante el embarazo de María; La difícil búsqueda  de un lugar para que naciese el Hijo de Dios o la peligrosa huída a Egipto. Es hombre de silencio y esperanza. Si él nos contara… Hogar de Nazaret, modelo para la familia humana. Son tiempos de crisis y la fe no escapa de  ellos. No nos fiamos de nadie. Queremos probar y comprobar. Fabricamos dioses de bolsillo, a medida de nuestras circunstancias, ¡a demanda!…para lo que podamos necesitar. El bueno de San José guarda silencio, mira a Jesús, mira a María. Contempla.

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