Siempre a la verita tuya

Vivimos tiempos revueltos, nada es lo que parece y las apariencias nos alejan de la realidad. El desarraigo es  común denominador con extraños numeradores. Demasiados  amores rotos a la primera de cambio. Los matrimonios duran menos que un telediario repleto de sucesos rocambolescos. Las estadísticas son cada vez más sobrecogedoras. Algo está fallando. ¿Ignorancia? ¿Falsas expectativas? ¿Crisis de valores?… puede que haya muchas preguntas en el aire pero como siempre junto a la respuesta  personal, la vida sigue presumiendo de ser la mejor maestra. Cuando menos lo esperamos, nos regala historias –como lecciones magistrales- que conmueven por su verdad sin componendas. Sinceros y sencillos relatos que abren un mundo de esperanza ante el amor para siempre… en las tristezas y en las alegrías, en la salud y en la enfermedad… todos los días de la vida. Me encontraba, junto a otras personas, en la sala de espera de una clínica de rehabilitación, cuando escuché el siguiente diálogo entre una joven fisioterapeuta y  una señora bastante mayor: – Hoy camina mucho mejor. – ¿No tiene prisa?… – ¡Qué va, salgo del trabajo siempre a la misma hora!… La paciente que apenas podía andar le sonreía agradecida. -¡Cualquier día se pone tacones de aguja!… –Los llevaba cuando conocí a mi marido. -¿Se volvería a casar con él?… -¡Siempre!… Me trataba como a una princesa. –A ver si encuentro uno así… Al tiempo que se perdían al final del pasillo, en la sala de espera se cruzaron sonrisas y pensamientos sobre tantos amores que no tienen igual porque han ido cubriendo las etapas del buen querer. <<Se trata del amor fiel por encima de toda prueba…El amor puede ser también un choque en el que dos seres adquieren plena conciencia de que deben pertenecerse, aunque falten aún el estado de ánimo y los sentimientos…Las alianzas nos recordarían sin cesar el pasado, como una lección que es preciso recordar siempre y nos irían abriendo un futuro continuamente nuevo>> (El Taller del Orfebre. Karol Wojtyla). Vivimos tiempos revueltos sí pero constantemente nos encontramos con personas que han sabido elegir querer por encima de todo y, a pesar de los pesares de la vida, siguen juntos. A tu vera siempre a la verita tuya hasta el día que me muera. Y descubrimos que todos tenemos un amor que cuidar. Nos dejamos atropellar por las prisas de la vida, hasta que un día cualquiera, tarareamos como un susurro (que es como se hablan los enamorados) aquella vieja canción: siempre a la verita tuya.

Artículo publicado hoy en La Tribuna de Albacete

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