Luz de verano

Generosa, alargando los días y las horas, iluminando la vida con deslumbrante claridad. Siempre ocurre así, mientras la primavera se engalana con el perfume y los colores de todas las flores, el verano se adelanta con su luz y calor para madurar los frutos. Las estaciones del año se funden abrazadas bajo un inmenso cielo azul. Sin querer la imaginación nos lleva en volandas por todos los veranos de nuestra vida. Vivencias, recuerdos y emociones van seleccionando los mejores, y casi sin proponérnoslo ya estamos pensando en el venidero. Tiempo para disfrutar de la familia. Descansar y retomar fuerzas. Cambiar de actividad. Tiempo que, a poco que nos descuidemos, se derrite bajo el sol que más calienta. Planificar, programar, prever, elegir, desechar, contrastar… no son actuaciones exclusivas de la actividad laboral. Es interesante  improvisar y encontrar alternativas ante imprevistos pero saber a qué nos atendremos es un plus de eficacia y rendimiento, más en este tiempo de crisis de valores y económica. El poder del querer supera todo tipo de limitaciones. La falsa comodidad de dejarse llevar por las circunstancias, personales y ambientales, conduce atropelladamente hacia el hastío y desencanto. El tiempo de verano suele ser escurridizo como el agua entre las manos. Tiempo de vacaciones, de tomar las cosas con calma pero poniendo alma, corazón y vida para descansar, disfrutar en familia y con amigos de la Naturaleza, viajar, hacer deporte, leer, jugar, aprender a hacer algo nuevo, pasear… paladear la vida aprovechando todos los momentos de felicidad que se nos escapan con las prisas y los agobios del día a día. Los demás, nosotros mismos, los de siempre, gente nueva y muchas ocasiones para ser cómplices en amar. Un gesto, un detalle, una sonrisa, una ayuda desinteresada, un no dar importancia a lo que no la tiene, una merendola, unos helados, una partida de dominó, un guiño de amistad, una tertulia familiar, barbacoas, bocatas…para el hambre de querer hay menús para todos los gustos y bolsillos. Auténtica luz de verano que lejos de cegar, ilumina  la vida y ayuda a descubrir el mejor tiempo de cada uno para todo. Nuestro tiempo, el de los demás, el que compartimos, el que nos regalan, el que damos, el que sabemos encontrar. Recuperar el tiempo perdido entre  ocupaciones y preocupaciones. Tiempo de plantar, de recoger lo sembrado, tiempo de reír y soñar, tiempo de vivir, tiempo de amar. Luz de verano, luz de verdad.

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