Plan de verano

Inmersos en El verano más largo del siglo se me ha ocurrido escribir estos apuntes para trazar un buen plan.

Plan de verano

No me ha costado pensar sobre qué escribir esta semana porque cuando me dispongo a hacerlo es veintiuno de junio, día en que comienza el verano, como siempre cargado de vacaciones y más bonito que un San Luis. Se cierran las aulas al acabar el tiempo lectivo mientras la vida sigue su curso haciendo caso omiso de pausas ni prisas. Todo continúa igual pero de modo diferente, es como cambiar las reglas del juego. El tiempo pasa a nuestras manos de manera impetuosa. Se abre ante nosotros un inmenso mar de posibilidades sobre el que navegar, flotar o hundirnos sin más. Es fácil que a modo de flashback descubramos lo mejor de todos los veranos de nuestra vida. Recordar no en el sentido de columpiarnos en la nostalgia sino para disfrutar de aquellos momentos felices que pasaron y de cuantos están por llegar. Las vacaciones de verano son las más deseadas quizá porque abarcan un periodo de tiempo más extenso y también porque el calor enciende casi de modo incandescente la necesidad de desconectar. Podemos quedarnos en  off sin más o intentar planificar la temporada estival según una gama amplia de posibilidades. Si el orden multiplica el tiempo, aplicado a las vacaciones se convierte en una especie de varita mágica que aumenta la capacidad para realizar un sinfín de cosas sin apartarnos del descanso y cambio de actividad. Plan de verano: Familia, amigos, excursiones, viajes, campos de trabajo, campamentos juveniles, convivencias, estudio de algún idioma, lectura, pintura, fotografía, bricolaje, deporte. Sol y playa, campo, montaña, turismo rural. Tiempo para todo y también para recuperar el perdido en los mil avatares de nuestra existencia. Me gusta evocar los veranos de mi vida con la ilusión de volver a vivir aquellos momentos felices que van transformándose en otros nuevos y gratificantes. Sobre la marcha, cambiar o ajustar  planes es tarea habitual que lleva nuestra imaginación al poder y podemos mucho más de lo que pensamos, sólo tenemos que intentarlo. En tiempo de crisis las vacaciones tienen un sentido especial, recobrar el ánimo para volver a empezar. Tiempo de descanso, tiempo de reflexionar críticamente sobre nosotros mismos y después luchar por cuanto queremos. No ceder ante ninguna presión y diferenciar los valores fundamentales. Somos dueños de un capital humano inconmensurable. Siempre estamos a tiempo para realizar las mejores inversiones. De momento, vamos a intentar disfrutar de unas buenas vacaciones. ¡Ustedes lo pasen bien!

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