Universitarios

Apenas comenzado el curso choca que en algunas universidades se haya boicoteado el acto de apertura. La educación a todos los niveles -y de generación en generación- es el mejor proyecto de futuro. El presente, sin embargo, no deja de sorprendernos con noticias espeluznantes como la de ese chico que pretendía sembrar de explosivos su recinto universitario para hacer saltar por los aires no sólo una serie de edificios e instalaciones sino también las vidas y los  sueños de sus compañeros, familias y sociedad entera porque a todos nos atañe. Somos parte de un mundo que de cuando en cuando nos muestra su cara más cruel. Mentes demasiado peligrosas, producto  de agentes externos e internos que deforman de manera  indescriptible voluntad, entendimiento y libertad ahogando cualquier atisbo de bonhomía. No sé si cierta clase de comportamientos tendrá explicación científica o tratamiento preventivo, lo que sí me consta es que nuestra sociedad necesita mejorar para no ser caldo de cultivo de tanta atrocidad. Por supuesto que hay mucho bueno e incluso excelente pero urge abundar en esta riqueza. El principal punto de apoyo es la familia, en ella  se quiere a cada miembro por sí mismo, no por lo que tenga o pueda aportar. La educación en virtudes y valores en este ámbito natural arraiga la firmeza en las convicciones y fortalece la coherencia a la hora de actuar. La buena formación de la persona  debería ser una constante inalterable a lo largo de la vida. Los universitarios deben aprovechar la oportunidad de la enseñanza superior para además de desarrollar la base de un futuro profesional, afianzar la sincera búsqueda de la verdad. Creo que ser universitario  es un privilegio que no debemos devaluar. Al margen de conductas extremas que suelen ser casos aislados, es bueno prevenir contra el todo vale sin más que lleva irremisiblemente a ‘la estandarización del bajo estándar’. En nuestra civilización la capacidad técnica parece estar empeñada en ser superior a la capacidad moral. La última palabra es, como siempre, personal. El mundo, querámoslo o no, sigue estando en nuestras manos, en nuestras mentes, en nuestro corazón. Querer  saber, saber emprender y siempre  buscar la verdad garante de la libertad. El esfuerzo engrandece la naturaleza humana. No hace mucho leí que ‘Ser universitarios es un modo de ser, de ver el mundo y de orientar la vida’, dar crédito a lo que realmente se es construyendo junto a los demás un mundo mejor.

Artículo publicado hoy en La Tribuna de Albacete

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