Tiempo al tiempo

 Lluvia y bajada de temperaturas nos introducen de lleno en la estación otoñal.  Desbordados por la crisis, un año más, las inundaciones agravan la situación de muchas familias que se ven anegadas por otros lodos. La fuerza incontrolada del agua ahoga cualquier atisbo de salir a la superficie. La economía sumergida trata de reflotar una riqueza que sube y baja en la bolsa de la compra de cada día y  promete sueños a largo plazo que a duras penas se cumplen. Sigue habiendo tiempo para todo y para nada si no se respetan unas básicas reglas del juego. Son muchos los que campan a sus anchas blanqueando lo que no consigue ningún detergente. Dígaselo a su vecino, igual le suena a chino pero siempre se encuentra lo que se busca, no sé si a precio de ganga pero sí al por mayor. Trabajar se trabaja sin cesar, mientras tampoco cesan ciertas especulaciones sobre los terrenos más inverosímiles. Demasiadas cosas anegadas por un fango pegajoso de difícil limpieza. El agua sólo debería aclarar. Al arreciar la lluvia durante la noche, miles de gotas se engalanan  de destellos con las luces de la ciudad, ofreciendo un brillante mosaico multicolor. Farolas, semáforos en rojo, verde o ámbar. Luz blanca, corta o de posición y el intermitente anaranjado. Juego ordenado sin reglas aparentes. La Naturaleza sigue su curso mientras la crecida de los ríos olvida su desembocadura. El mar, como la vida misma, está lleno de posibilidades. Mejor pensar que, a pesar de tantas malas apariencias, no todo está perdido. Afrontar los hechos. Llamar a las cosas por su nombre. Una vez y siempre, todos a una. Trabajar por el bien común y achicar en lo posible la dificultad. Hay días buenos y días malos. Días de luz y de oscuridad. Días que llegan y días que pasan. Dar tiempo al tiempo sin permitirse el lujo de perderlo. La vida se abre ante nosotros como un inmenso mar de posibilidades. Tras la tormenta, volver a empezar sin olvidar que el buen día siempre hay que meterlo en casa. Dios hizo cada cosa a su tiempo <<Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo. Tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado…tiempo para llorar y tiempo para reír…tiempo para buscar tiempo para perder… Un tiempo para amar…>> (Eclesiastés). Quiero pensar que después de un tiempo de paro llegará un tiempo de trabajo para todos. De grandes crisis surgen grandes ideales. Demos tiempo al tiempo.

Artículo publicado hoy en La Tribuna de Albacete

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