A precio de saldo

Moneda_euro : Pila de la moneda de los billetes en euros de fondo

 Mientras la cuesta de enero sube imparable, exigiendo de una gran mayoría de familias –con alguno o todos sus miembros en paro-, auténticas estrategias alpinistas, las rebajas han irrumpido con generosidad para paliar el esfuerzo ímprobo de esta difícil escalada. La cima se divisa tan lejana que no son pocos los que apenas pueden remontar algún tramo. Parece que de un tiempo a esta parte nuestro país ha sido vendido -y no precisamente al mejor postor- como un extraño saldo, sin ocasión de comparar precio y calidad. Nos hemos quedado en una situación donde la inestabilidad económica hace zozobrar los mejores proyectos e ilusiones. El derecho al trabajo se ha debilitado de tal forma que el fantasma del desempleo campa a sus anchas en todas las profesiones con un doloroso denominador común: los jóvenes son los que protagonizan mayoritariamente la lacra social del paro. Las rebajas son siempre bien recibidas como medio para recuperar en parte nuestro poder adquisitivo. Se recomienda ir con un plan de compras preestablecido, a fin de no caer en la tentación de adquirir a precio de saldo cosas innecesarias y superfluas, destinadas a acabar olvidadas en cualquier rincón como un trasto más. Sí estamos en tiempo de descuentos interesantes y oportunidades que merecen la pena. Son muchas las rebajas a las que podemos acceder pero el sentido común las delimitará aunque solo sea en parte porque no es tiempo de gastar por gastar sin más: ni poco ni mucho, seleccionando aquello que a lo mejor aparenta menos pero es más porque rebaja lo superfluo atendiendo a nuestra necesidad y la de los demás. Es tiempo de compartir ese menos que es más o todo para muchos; ese menos que agranda el corazón y despeja la mente. Es tiempo de rebajar los humos que nublan y confunden la auténtica perspectiva de una vida coherente. Menos es más y entre todos quizá podamos conseguir ese equilibrio económico a base de estabilizar las relaciones humanas: el otro y no yo es el saldo, siempre favorable de la generosidad, que no tiene precio. Ante una situación económica tan compleja, el todos a una va mucho más allá de Fuenteovejuna. Sí es tiempo de rebajas pero ya está bien de despilfarrar jugando con el futuro profesional de una gran mayoría de personas que se encuentran indefensas ante su injusta e incomprensible situación laboral, despeñada por la incompetencia de unos y el abuso de otros, y no precisamente a precio de saldo.

Artículo publicado hoy en La Tribuna de Albacete

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s