Crisis: Castillo de naipes

Por su actualidad vuelvo a publicar este artículo -Crisis: Castillo de naipes- que escribí hace cuatro años…

Al final…La vida sigue igual…

 Dinero, placer, bienestar, nivel de vida, éxito, materialismo; ‘valores volátiles’ en época de crisis.           Crisis económica, gran castillo de naipes de una sociedad que ve como se desmorona su afán de multiplicación o continua sustitución de objetos por otros mejores o novedosos. Cambiar por cambiar. Tener por tener. Culto al placer, desmarcado por la permisividad que alumbra, infelizmente, al relativismo. Un nuevo código ético ‘descodificado’. Nada es verdad y nada es mentira, mientras el cristal –hecho añicos- ni tan siquiera refleja el color con que se mira. Al mismo tiempo, se perfila una indiferencia pura y dura. Incoloros, inodoros e insípidos.   Si la riqueza económica por sí sola no colma nuestras aspiraciones más genuinas, el paro y, en consecuencia, la pobreza tantas veces injusta, poco más pueden aspirar.    Los bolsillos vacíos se pueden ir llenando aprendiendo a emprender. Autoempleo que según los expertos requiere confianza en uno mismo; capacidad de adaptación; motivación; conocimiento profesional y del sector del mercado; constancia; apoyo familiar; capacidad de asumir riesgos; organización. ¡Casi nada! Pero nada mejor que ser dueños de nosotros mismos en todos los sentidos. Generar empleo no tiene que pasar a ser una utopía.      A pesar de todo, el éxito en la vida no consiste en tener más dinero, ni las mejores cosas. Por encima del tener siempre está el ser. Lo que realmente importa es ser personas con ‘peso específico’: centradas, equilibradas y capaces.“Hoy las dos potencias más inspiradores de lo humano son las culturas y las religiones (…) La religión es una forma de ejercitación en libertad y por tanto afecta a todas las dimensiones de la persona, que es interior y exterior, privada y pública, individual y comunitaria. Justamente porque se refiere a Dios, absoluto y trascendente, es principio de sentido para todo, pero no sustituye a nada ni hace innecesaria la ejercitación de todas las demás potencias, instancias y ejercitaciones mediante las cuales se articula la vida social, intelectual, moral y política. (…) Una sociedad sin referencias últimas, en mero individualismo y en despreocupación por los grandes valores comunes, está condenada a la anomia y desesperación.”(Olegario González de Cardenal)         Crisis económica y crisis de valores. Castillo de naipes que se derrumba sin apenas hacer ruido pero con un eco atronador. Se pueden barajar muchas posibilidades pero no sirven trucos malabares. Claridad. Una vez más, las cartas sobre la mesa. ¡Hagan juego señores!

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