Políticos a examen

No sé si de coherencia  o de conciencia que examina –valga la redundancia- todos los porqués teniendo un modelo a seguir y un itinerario o guía de actuación. La clase política actual ha hecho trizas la Campana de Gauss de una evaluación normal. Los parámetros se han disparado destacando como término medio el pelotón de los demasiado listos. Aplaudí a Ana Botella cuando subrayaba como algo fundamental que los jóvenes  adquiriesen una formación sólida al margen de la militancia en cualquier partido político que secundaran, a fin de evitar carreras sin fondo que no llegan a ninguna parte del bien común y entorpecen el personal. No sé si unos exámenes de refuerzo podrán salvar a la clase política de la gran desconfianza que ha generado. El temario no es que sea difícil sino que está siendo vulnerado con total impunidad llegando a extremos realmente vergonzosos en pro del poderoso caballero Don Dinero, señor de prebendas escandalosas. Si la más elemental definición de justicia –dar a cada uno lo suyo- se ignora, mal vamos. No es cuestión de venganzas ni de provocar altercados sociales que lo único que hacen es enredarlo todo mucho más sino  que La Ley sea nuestro garante. De nuevo se cumple la sentencia ‘las dictaduras de ahora son peores que las de antes’. Parece mentira el nivel de corrupción  alcanzado en nuestro país. La democracia se ha tornado en un caleidoscópico juego de transparencias donde nadie ni nada es lo que aparenta con el agravante de esconder las culpas propias agrandando o inventando las ajenas. ¡Cómo está el percal! Por mucho que queramos ya no podemos cerrar los ojos, taparnos los oídos, callar y no hacer nada. Lo peor es que, aparte de ser difícil saber a qué atenerse, seguro que siguen pagando justos por pecadores sin escrúpulos, ante la desconfianza generada por la clase política. ¿Qué está pasando en España? La propagación masiva del mal de la corrupción amenaza con tambalear la estabilidad de nuestra democracia. Varapalo a un país, sobrecargado de impuestos que pretendía salir de la crisis y casi sin previo aviso se encuentra enfangado por el progresivo abuso de personas sin un ápice de ética. “La corrupción es un complejo fenómeno social, político y económico que afecta a todos los países del mundo. En diferentes contextos, la corrupción perjudica a las instituciones democráticas, desacelera el desarrollo económico y contribuye para la inestabilidad política”. Ya va siendo hora de poner punto final a esta situación.

Artículo publicado hoy en La Opinión de Murcia

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