Arrebatos

No hace mucho perdí mi pendrive casi misteriosamente -pues su extravío carecía de explicación alguna-, ni corta ni perezosa aproveché la búsqueda (por cierto, infructuosa) para organizar cajones y papeles, tirando un montón de cosas inútiles, al menos en mi opinión pues mi jefe (léase cariñosamente, marido) siempre dice que no hay que tirar nada. Así que cuando me dan estos arrebatos, debe confundirme por lo menos  con el caballo de Atila pues se quita de en medio rápidamente. Será por lo que de mí dicen en casa: ‘Lleva cuidado que si te coge mamá te da, te tira o te mete en la lavadora’. ¡Señor, Señor, ten hijos para esto!…Uno de ellos me animó confiado: – En dos o tres arrebatos como este, dejas la casa como un sol. Al no tener  a mano una espada de doble filo, le atravesé – sin acritud- con la mirada, aunque la idea del orden no me desagrada en absoluto pues sin rigideces de ninguna clase, multiplica  tiempo y  eficacia. De todas formas estos impulsos suelen acompañar a pérdidas inusuales o a situaciones especiales en los que la mente tiene que estar distraída para no darle vueltas y vueltas a las cosas como un borrico de noria. El animal bien que ayuda a sacar agua pero las personas somos harto más complicadas. Diferenciar ‘arrebato’ y ‘a rebato’ también es interesante porque no es lo mismo tener un pronto más o menos provechoso que ser convocados con urgencia como antaño: Se empleaba para expresar el peligro de una incursión repentina del enemigo sobre el pueblo, al cual se avisaba tocando aprisa las campanas para que se pusiese en defensa Lo raro es el silencio de las campanas –valga la redundancia- de las espadañas y campanarios de nuestro país ante el peligro de la corrupción. Será porque no ha sucedido de manera repentina, será porque quién más y quién menos… será que no hay medio de defenderse de tantísimo desaprensivo… qué será, será. En realidad hay mucho que dar, tirar o sencillamente meter en la lavadora para que  ética  y  bien común reluzcan más que el sol. No, esta vez no se trata de un arrebato de los míos. Son demasiados y cada vez de más peso los caminantes  por la cuerda floja del todo vale para mí por ser quien soy o porque si tu robas, yo más. La tarea es común: urge poner orden, desde las Instituciones por supuesto pero también a título personal. Cada cual siga su juego… ¡Limpio!

 

 

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