Plenitud

ImagenTotalidad, integridad, abundancia, exuberancia… El vocabulario español es tan rico que son muchas las palabras que significan ese estado de mayor intensidad que es plenitud, sin embargo, siempre se quedarán cortas para expresar la felicidad de una trayectoria existencial.

La vida, con su cara y cruz, imprime en nosotros un modo de ser y hacer. Con nuestra libertad personal nos convertimos en auténticos protagonistas de historias que es bueno articular, rescatando los mejores recuerdos de la memoria, caudal escogido que podemos trasvasar por sobreabundancia de buenas experiencias. Recordar no es sólo volver a vivir sino agradecer la vida que nos ha sido dada. El tiempo transcurre inexorable, raudo como una flecha ni siquiera percibimos su zumbido. El hoy se convierte en ayer y el mañana apenas espera.

Todo pasa y todo llega. Vamos haciendo caminos –ya lo dice el cantar- cubriendo etapas, recomenzando cada amanecer con la ilusión de la primera jornada. Hay fechas memorables que vale la pena celebrar y compartir. Hoy, 30 de junio de 2013, hace la friolera de cuarenta años que me casé. ‘Bodas de Plenitud’. Fiesta familiar. Día de dar gracias a Dios por tanto bien recibido. Oteando el horizonte de nuestra vida en común, es fácil descubrir su similitud con la de mucha gente corriente que habita en la aldea global. Gozosamente -con su cara y cruz- hemos vivido un tiempo de amar. Alegrías y tristezas, situaciones fáciles y difíciles, dudas y certezas, aparente monotonía y gratas sorpresas, vida y muerte de seres queridos, dificultad y bonanza económica, acuerdos e incomprensiones, salud y enfermedad, altos y bajos en el trabajo profesional, cansancio, paciencia, esfuerzo, comprensión, cariño, ilusión, alegría. Todo es posible contando con la ayuda de Dios. Nosotros hemos hecho –muchas veces, a trancas y barrancas- lo que hemos podido pero Él nunca se ha dejado ganar en generosidad. Cuarenta años de comenzar y recomenzar a querernos poniendo alma, corazón y vida. ´Bodas de Plenitud’, felicidad que quisiéramos compartir con el mundo entero porque ha valido la pena.

Siete hijos y tres nietas. Hemos hecho parte del camino y nuestro firme propósito es continuar avanzando, siempre juntos. Es tiempo de echar vida e ilusión a los años. Comentando este aniversario con una persona joven, me preguntó: – ‘Y eso ¿cómo se hace?’… No dudé en darle la respuesta – a la vez, sencilla y compleja- verdadera: ‘-Se trata de querer’.

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5 comentarios en “Plenitud

  1. Pingback: Vivir para contarlo | Redacciones

  2. Ayyy Kika que fácil se va a través de tus palabras… Sólo se trata de querer… Eso es, y que flojos somos los jóvenes, impacientes y poco tolerantes… menudo ejemplo!! Ojalá llegue a celebrar mis bodas de plata… lo voy a intentar al 100%
    Sois un ejemplo a seguir, muchisimas felicidades!!
    Marga Plaza

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