Carbón

 

Los niños son los que con toda la naturalidad del mundo dicen verdades como puños. En estos días navideños, por activa y pasiva, nos recuerdan que, si hemos sido buenos, los Reyes Magos nos traerán regalos y si, por el contrario, hemos sido malos, carbón. No sé si alguno de nosotros estará libre de pecado, pero es fácil comprobar como todo el mundo tira piedras al tejado ajeno, y no son pocos los que han afanado lo de los demás con total descaro e impunidad. ‘¡El Carbonerooo!…’, entonaba a viva voz el hombre que tiraba de una mula que arrastraba un carro lleno de carbón, allá por los años cincuenta y tantos del siglo pasado. Una fuente de energía que se vendía a capazos según la demanda del consumidor. Admirable la capacidad de nuestros mayores para aprovechar hasta la última ascua sin necesidad de arrimarla a su sardina. Demasiado gato encerrado en los acaparamientos ilegales. Demasiadas sardinas pasadas como para no olerse nada. ¡Carbón para los malos!… Si la figura del carbonero reapareciese por nuestros pueblos y ciudades: ‘¡El Carbonerooo!…’ Hacen falta montañas de carbón para repartir entre tanto usurpador de lo ajeno, que cada cual devuelva lo que no le pertenece. Mientras tanto, pido a Melchor, Gaspar y Baltasar que se dejen orientar por la Estrella de Navidad y lleven sus regalos a las personas de buena voluntad. ‘Ya vienen Los Reyes, ya están llegando…’ Vemos las calles abarrotadas de gente. Con prisa y a última hora, vamos en busca de primeros y últimos regalos. El alumbrado navideño parpadea, sin sobresaltos, al ritmo acostumbrado porque siempre ocurre lo mismo en esta vida que aparentemente sigue igual, pero no. Las inquietudes de la inexperiencia se funden con la serena sabiduría que proporciona la edad, en el aprendizaje de la felicidad. Primero se descorcha la ilusión de los niños que contagia a todos. Y cada uno de los mayores vamos descorchando con cuidado la nuestra que siempre se desborda con quienes queremos. ¿Qué nos traerán los Reyes Magos?… Apenas hacemos un examen de coherencia, vemos algún que otro trozo de carbón entre los regalos y, raudos, escribimos a Melchor, Gaspar y Baltasar prometiendo más allá de nuestras posibilidades. Ellos saben llegar. Oro, incienso y mirra llevaron ante el Rey de la Gloria, nacido en un humilde portal. ¡Que ya vienen los Reyes! ¡Que ya están llegando!… y traen regalos a los que han sido buenos y carbón a los que se empeñan en ser malos. ‘¡El Carbonerooo…!’

¿Qué nos traerán los Reyes Magos?…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s