Peroratas

 

 Apenas entré en el espacio de espera de un Centro de Salud llamó mi atención la soflama que un buen hombre repetía, una y otra vez, a los pacientes –en todos los sentidos- que aguardaban su turno. El improvisado orador razonaba y subrayaba con gestos exagerados su interminable y para él acertado discurso sobre los temas de actualidad más candentes. Al principio resultaba entretenido pues hasta hacía pareados con cierto sentido del humor, pero a medida que pasaba el tiempo, entre el público presente empezó un intercambio de gestos de desesperación. Una joven musitó: ‘¡Es que no se calla!’… hecho que ocurrió, para alivio de todos, cuando fue llamado a consulta.   De un tiempo a esta parte, algo así está pasando frente a la reforma de la Ley del Aborto. Discursos largos y aburridos se prodigan exhaustivamente por los partidarios del aborto, tratando de demostrar y defender lo que carece de demostración y defensa, porque  cada ser humano tiene derecho a su vida, existente desde el primer instante de ser concebido y es un contrasentido convertir el seno materno en una especie de cadalso de muerte… “Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños”. (William Shakespeare). La existencia humana no puede depender de un descarado -‘Contra natura’- mercadeo de intereses, al mejor postor. Toda vida posee igual dignidad, ajena a parámetros inverosímiles. La incapacidad para querer es una lacra en gran parte de nuestra sociedad; consumismo y hedonismo abocan  a un individualismo feroz que conduce al olvido y desprecio del otro. El dolor es también parte integrante y enriquecedora de la existencia humana. La vida y la muerte se suceden de modo natural como una sinfonía inacabada de felicidad y sufrimiento que va descubriendo lo mejor de cada uno con la ayuda de los demás. Quizá esté ahí el quid de la cuestión, el palpitar de la Humanidad ante cada vida concebida y en toda situación difícil para la mujer embarazada. Termino con estas palabras de Miguel Delibes: “Si el progresismo no es defender la vida, la más pequeña y menesterosa, contra la agresión social, y precisamente en la era de los anticonceptivos, ¿qué pinto yo aquí? Porque para estos progresistas que aún defienden a los indefensos y rechazan cualquier forma de violencia, la náusea se produce igualmente ante una explosión atómica, una cámara de gas o un quirófano esterilizado”.

Anuncios

Un comentario en “Peroratas

  1. Comparto tu opinión. A veces me pregunto por qué se nos va la vida en trivialidades..; quizás faltan pausas creativas para leer y releer lo que vale la pena. Por ejemplo, tu artículo..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s