Perdono

 

‘La ambulancia atravesaba el tráfico de Roma tras el atentado y yo sentía que estaba muriendo. Le tomaba la cabeza. Él rezaba, pero no por él, sino por quién le había disparado, y no sabía ni siquiera quién era. <<Perdono>>, decía. <<Perdono>>, repetía. Perdía la conciencia, pero se agarraba tenazmente a la vida, rezando por la Iglesia. Me parece que es lo más grande de Karol Wojtyla’. Impresionante testimonio sobre Juan Pablo II  del cardenal Stanislaw Dziwisz que estuvo medio siglo junto a él. La historia la conocemos pero teniendo tan reciente la canonización de este Papa ‘venido de lejos’ y el 13 de mayo, todo cobra una gran actualidad pues fue La Virgen de Fátima quien le protegió y a quien llevó la bala que no le mató. Además, mayo es un mes dedicado especialmente a nuestra Madre del Cielo y, de una manera u otra, pequeños y mayores ponemos empeño en agasajarla. Se suceden las romerías engarzadas con rosarios de avemarías. Fiesta, devoción y tradición se aúnan con las flores llevadas a María. <<Totus Tuus>>  lema que escogió Juan Pablo II para su pontificado. Fue el Papa de los jóvenes, de las familias… y del perdón. Como él, podemos ponernos bajo la protección de La Virgen para que aprendamos a pedir perdón y perdonar porque casi siempre complicamos las situaciones tomando caminos equivocados para el encuentro. Querer es lo primero, lo segundo y lo de siempre. Cuando se quiere de verdad no se tiene en cuenta el mal que nos hacen: ‘El amor todo lo perdona’… de la preciosa carta sobre la caridad que San Pablo dirige a los de Corinto y que prácticamente se lee en todas las bodas aunque luego nos casamos con las mil razones que nos vuelven locos en dimes y diretes que van levantando murallas tantas veces infranqueables. Leí una vez de la historia de Caín y Abel que se encontraron en la otra vida y ambos se decían: -¿Fuiste tú quien me mató o fui yo quién te maté?… A veces, ni tan siquiera somos dueños de las decisiones que hemos de tomar pues además de ‘Los intereses creados’ de Benavente, no estamos solos en el litigio y no es poco lo que se convierte en arma de doble filo. Decir ‘Adiós a las armas’ es mucho más que el título de una buen película. Me quedo con el ejemplo de Juan Pablo II y esa palabra que resume todo un compendio de amor: <<Perdono>>

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