Panorámica

Puesta de sol en Cabo de Palos

Un día de este verano, paseando junto al mar con el menor de mis hijos, me propuso hacer una fotografía panorámica con el móvil. Ni corta ni perezosa, me dispuse a ello. Al instante, la reprimenda: -¡Mamá, por Dios, estás haciendo un vídeo!… Rectifiqué y el resultado final fue bastante aceptable. Es muy difícil no captar algo de la belleza de una puesta de sol.  La cuestión es que hay que tener el pulso firme y un poco de paciencia para seguir el recorrido indicado. No sé por qué, al pensar en el artículo de hoy, me propuse hacer otra clase de panorámica, mucho más amplia, sobre la actualidad mundial. No está a mi lado este hijo periodista pero como si lo escuchara:- ¡Mamá, por Dios!… Y sí, pienso en Él, en el cuidado amoroso con el que conserva y gobierna todas las cosas y especialmente a los hombres, y me cuesta  entender este mundo loco, loco que nos ha tocado vivir. Es verdad ¿Qué panorámica se puede captar?… Decido seleccionar pequeñas y grandes historias, escenas de la vida que subrayan su valor. No podemos quedar prisioneros de la guerra y persecuciones, del terror, la miseria y todo el mal que nos gustaría remediar y ante el que sentimos una gran impotencia. La vida, a pesar de todo, sigue siendo bella. Impresionante el testimonio del periodista James Foley recientemente asesinado, en la cariñosa carta a sus padres y hermanos. <<Sé que pensáis en mí y que rezáis. Y estoy tan agradecido. Os siento a todos especialmente cuando rezo. Rezo para que seáis fuertes y creáis. Cuando rezo realmente siento que puedo tocaros incluso en esta oscuridad>>  El mensaje fue memorizado por otro prisionero que una vez liberado lo transmitió a su familia.  La vida, tan dura y extrema a veces, nos va mostrando lo mejor de las personas. <<Si me dicen que vuelva a Liberia, a Liberia volveré. ¡Soy misionera!>> (Juliana Bonoha, religiosa repatriada junto a Miguel Pajares). En ámbitos completamente  diferentes, deportistas que gracias a su esforzada dedicación consiguen medallas y equipos  que hacen brillar los auténticos valores y se convierten en ejemplo para millones de jóvenes. Septiembre es tiempo de comenzar  e intentarlo de nuevo. Las horas y los días se irán llenado de historias que quizás algún día conozcamos. ‘Al caer la tarde seremos examinados en el amor’. (San Agustín) También nuestras jornadas aparentemente anodinas, guardan anécdotas, escenas, hechos y palabras que  imprimen en nuestros corazones otras historias que saben de trabajos y penurias, de alegrías y fiestas, de gente menuda y gente más hecha. Una sonrisa, una palabra amable, un gesto, una sorpresa. La vida como una flecha y nosotros, con el pulso firme para no perderla. Ese detalle, esa espera. ¿Hay alguien en casa? Se huele a comida buena, a ropa limpia. Se palpa un sereno compás de espera. Niños, jóvenes y mayores. Unos se van, otros se quedan. ¡Casa mía y cama mía!  Decía mi abuela. ¡Cuántas cosas!…Y las cosas siguen quietas, mientras la vida ¡Vuela!

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