Seguir a Cristo

8425812725_08cc802a39_b (1)

Durante la Semana Santa, desde la fe o la incredulidad, con interés o mera curiosidad, con
fervor y pasión, acontecidos o estremecidos, extrañados, sorprendidos… De mil maneras
¡Todos seguimos a Cristo!… O quizás, es Él quien sale a nuestro encuentro por calles y
plazas donde procesiona su imagen, representada en bellísimas esculturas que no dejan
resquicio al olvido o indiferencia. El estallido variopinto de flores y aromas en primavera,
alfombra graciosamente los aires del querer. Creer o no creer. Dios es quien da el don de la
fe. Pedirle que nos dé o aumente nuestra fe. Seguir a Cristo en el devenir de nuestras vidas,
por calles de amargura pero también por otras de esperanza y alegría. Martes santo, una
nueva primavera de fe estremece los corazones mientras andamos metidos en los mil
asuntos que nos ocupan y preocupan. Vemos pasar los cortejos procesionales con profunda
devoción o quizás un poco distraídos, mientras, Él no se cansa de salir, una y otra vez, a
nuestro encuentro. Querer de Dios. Seguir a Cristo que nos llama por nuestro nombre,
incluso por nuestro apelativo familiar. Seguir a Cristo con todo lo que tenemos, tal como
somos porque así nos quiere, Él nos ha redimido, ha pagado con creces el precio de nuestro
rescate y salud. Esplendidez del amor de Dios que quiere la salvación de todos. Amor con
amor se paga. Con cuanto tenemos aunque su valor apenas llegue a esas dos monedas que
dió la viuda de Sarepta, a quien tanto alabó el Señor.
Murcia nazarena traza con sus desfiles procesionales, el itinerario de La Pasión. Plazas y
calles se transforman en lugares de oración, de encuentro con Quien cargó con todas
nuestras cruces. Contemplar a Cristo. Seguir a Cristo y como Simón de Cirene ayudarle a
llevar la cruz. Dolor, paz, silencio, oración.
Fiestas de Primavera. La ciudad de Murcia, nazarena, huertana y sardinera, se entrega
generosa para celebrar sus fiestas, acogiendo entrañablemente a cuantos quieran gozar de
ellas.
Murcia, Huerta de Europa, donde en una tarde de primavera se pueden contemplar los
mejores destellos del amor de Dios.

Artículo publicado en La Opinión de Murcia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s