Desgobierno

Desorden, desconcierto, falta de gobierno. Insolencia, desfachatez, prepotencia, descalificaciones, ataques, rupturas. El <no> anunciado a una increíble investidura y el <sí> rotundo a un cambio en el modo de actuar de nuestros políticos. No creo que nos merezcamos el lamentable espectáculo -cuyo nombre prefiero omitir- en el  Congreso de los Diputados. Si en vez de mirar hacia adelante, se empeñan en mirar hacia atrás, van a haber demasiadas estatuas de sal.  Dinamitar la democracia por ansías de poder, populismos trasnochados y peroratas descalificadoras, no puede formar parte de un serio programa de gobierno. Se ha levantado la sesión pero la función está lejos de terminar. Parece ser que tras las bambalinas  y la puesta en escena, más que extraños maridajes, se han disipado todas las dudas de quién es quién en realidad. Lo  peor es la fundada sospecha de hasta dónde podríamos llegar, amén de a nuevas elecciones. El desengaño se ha generalizado,  la vuelta a empezar con más de lo mismo, aburre, desespera y aboca a una peligrosa inestabilidad. Viene a mi memoria ’El político’ de Azorín y  sugiero su lectura a la mayoría (por unanimidad) de nuestros representantes, si de verdad quieren ejercer como buenos políticos. Consejos, advertencias y condiciones que sin duda darían un giro copernicano  al  Hemiciclo, porque no todo vale, y el respeto y señorío es condición sine qua non en el gran escenario político, donde, al fin y al cabo estamos o deberíamos estar representados los ciudadanos. Sirva como guía el título de algunos capítulos de esta obra de José Martínez Ruíz ‘Azorín’, destacado miembro de la Generación del 98. ‘Ha detener fortaleza, arte en el vestir, no prodigarse, no tener impaciencia, no prestarse a la exhibición, esté impasible ante el ataque, innovador dentro del orden, evitar el escándalo’… Conglomerado de consejos e insinuaciones dadas a los políticos a fin de que se puedan convertir en el que para él sería el político ideal, evocando a Gracián, Maquiavelo y Saavedra Fajardo, en esas recomendaciones no exentas de picardía y nobleza, tolerancia y disimulo. Del desgobierno al gobierno  queda un largo camino por recorrer. Arrieros somos. No sé si cada cual tendrá su merecido pero, como dirían  nuestros mayores: ¡Por el amor de Dios, no destrocemos España!… ‘Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar…’ (Antonio Machado)

Artículo publicado hoy en La Tribuna de Albacete

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