Romería de abril

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La Virgen de La Fuensanta, una vez más, es llevada casi en volandas hacia su Santuario. Entre vítores de alabanza y generosa lluvia de pétalos que brillan bajo un sol radiante, La Morenica se deja querer. La gente se arracima a su alrededor derramando en cascada un sinfín de oraciones repletas de emoción, agradecimiento, súplica y fervor. Casi, casi, se puede rezar sin saber rezar. Es un dejarse arropar por el cariño de Nuestra Madre… ‘No sé qué tiene tu cara morena que lloran los ojos a su claridad’… Y se desborda esa confianza filial que nos une bajo la excelsa protección maternal. Piropos y canciones. Alegría desbordada. Un ir y venir en torno a La Morenica que mueve y conmueve. ¡Venga, venga! ¡ Vamos, vamos! ¡Guapa, guapa, guapa!… La gente enseña a rezar con sus miradas a La Virgen, con el temblor de sus labios orantes, con la afabilidad de su trato, con los empujones en torno a La Fuensantica, con sus rostros de alegría y tantas lágrimas contenidas. Con su naturalidad, prosa y poesía. Con sus exclamaciones… ‘¡Todos queremos estar junto a Ella!’… ‘¡Ale, ale, a pedirle cosas a La Morenica!’… Vamos de Romería engarzando nuestros amores al querer de la más bonica, en el monte o la ciudad, en nuestro corazón, en nuestra vida… ‘¡Míranos con compasión… No nos dejes Madre mía!…

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Mi jornada laboral

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Pensándolo bien y sin esperar a la vista jubilación alguna, sigo fiel a mi jornada laboral desde ‘in illo témpore’. Apoyada en las mejores herramientas -orden y voluntad- he sacado adelante la parte de empresa de la que me hice responsable. Cierto que no deja de ser una organización, en cierto modo, desorganizada por la variedad de parámetros que hay que tener en cuenta, y más cuando las cuentas no siempre han cuadrado. Un trabajo extenso e intenso, casi sin principio ni fin. Jornadas exhaustivas. Acumuladores de cansancios. Esto, lo otro y más… Pero siempre, siempre, despabilando con ilusión ante cada nuevo amanecer. Reconozco que mi salario, si hubiese sido por cuenta ajena, era impagable, pues el día a día estaba saturado de horas extraordinarias. No es que sea una reconocida coaching empresarial, pero rubrico lo dicho con nuestra espléndida cuenta de resultados. ¿He dicho nuestra? … ¡Sí, sí! Porque, aunque no pertenecemos a una multinacional ni tan siquiera somos franquicia, coincidimos en el contrato y modo de sociedad. Si bien se funciona por separado, hay un profundo nexo de unión que fundamenta nuestras empresas. Ya son muchos los años que llevo currando y reconozco que ha merecido la pena. Nuestra empresa, repito, sigue adelante. Bueno, ahora me refiero a la que en su día constituimos mi socio y yo. Hemos crecido en muchos sentidos, incluso tenemos proyección exterior. Todo hecho y siempre por hacer. Cierto que los horarios no son tan exhaustivos, salvo picos esporádicos, pero no puedo descuidar el día a día en la gestión de personas. Esto ha sido siempre nuestra estrategia empresarial. Unos vienen y otros van. El crecimiento abarca toda edad y circunstancia. Es consolidar la vida. Es empeñarse en querer. Es formar una familia: ‘El único lugar al que siempre se vuelve’… Creo que además de haberme dedicado a la enseñanza y al noble oficio de escribir, es fácil adivinar que mi principal jornada laboral ha estado marcada por ser madre y ahora, abuela de familia numerosa. ¿Qué quieren que les diga?… ¡Que sigue mereciendo la pena!… Pueden preguntar a mi ‘socio’.

Artículo publicado hoy en  La Tribuna de Albacete

Ayer y hoy

Dedicado  a  JM NIETO  por su genial viñeta de hoy -Como siempre ¿no?-  en  el diario ABC’   

Movil-inmovil

Trabajar, leer, relacionarse, comprar… Un antes y un después, movilizados e inmovilizados a un tiempo por un instrumento o artilugio (según el uso que hagamos de él), que agiliza y simplifica nuestras gestiones o  tiraniza y anula nuestra voluntad, aislándonos de los demás y haciéndonos perder el tiempo en asuntos que ni nos vienen ni nos van. Ir y venir, llevar y traer. Deambular indiscriminadamente  ante la pantalla que nos hipnotiza. Ser o no ser, cuestión eterna de la que no deberíamos desentendernos nunca. Del dicho al hecho, un largo trecho que recorro virtualmente  para escribir este artículo en el móvil pues no tengo mi portátil a mano. También he echado un vistazo a la actualidad. No he dejado de recibir y enviar mensajes y llamadas, al tiempo que he releído unos apuntes… ‘ Mi móvil, mi mundo’… ¡ Ay Señor ! ¡Pues no! Ya hace tiempo que me rebelé. Acepto los avances de la ciencia pero dentro de los límites del sentido común. Y esto es lo que intento transmitir  para recuperar las relaciones humanas más genuinas y no despilfarrar ese tesoro universal  llamado  tiempo . Ahora sí, agradezco la gran ayuda que nos proporcionan las nuevas tecnologías  sin movernos de nuestro sitio, como por arte de magia. El móvil es nuestra particular varita… ¿Que no cuente cuentos?… Pues ojo con imitar al gigante egoísta,  que convertía en oro cuanto tocaba,  y nos transformemos en meros  autómatas.  Antes y ahora, el uso o abuso de nuestro modo de proceder es cuestión de educación para saber gestionar  el tiempo  del que disponemos  y  cuidar las relaciones personales. Antes y ahora, poder es querer.

Nieves y bienes

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Tándem recién estrenado que puede revestir de sueños cumplidos este nuevo año. El tiempo vuela, pero de vez en cuando, parece detenerse mostrándonos las mejores postales. Postales sin trampa ni cartón, preparadas no para escribir y enviar por el correo tradicional, sin necesidad de usar un sobre, sino para contemplar paisajes increíbles, arropados por la nieve. Paradoja que, sin lugar a duda, nos deja helados dentro del embelesamiento que nos produce el espectacular manto blanco, al tiempo que la realidad nos despabila con todo tipo de alertas ante la peligrosidad que conlleva. Aludes, placas de hielo, derrumbes, caídas y un largo etcétera que con frecuencia nos coge desprevenidos y no podemos controlar. Hace frío, mucho frío y sin querer remediarlo, nos atrae el calor de hogar. Sí, son buenos días para   disfrutar con la nieve, cada cual según sus posibilidades. También lo son para estar en casa, en familia, quizá cada uno en lo suyo, pero juntos, sin prisas que nos impidan hablar de nuestras cosas o hacer esas tareas hogareñas que postergamos siempre. Tiempo de visitar a quienes están enfermos o demasiado solos. Sí, ya sé, que esto último deberíamos hacerlo siempre, pero parece que cuando hace tanto frío, todos necesitamos más el abrigo del cariño. Año de nieves, año de bien querer y buen obrar. El mundo en que vivimos necesita que todos aportemos al menos nuestro granito de arena para fomentar la unidad, descartar la corrupción, fomentar la solidaridad… multiplicar las oportunidades laborales y conseguir de una vez por todas que nuestros representantes ejerzan con profesionalidad y auténtica vocación, siguiendo el ejemplo de los mejores… ‘¡Haberlos, haylos!’… Más allá de falsas apariencias, como muñecos de nieve abrigados con bufandas de mil colores, sombreros y botones. Con pipas en la boca, sin poder fumar. Muñecos que al final desaparecen sin dejar ni rastro.

Artículo publicado en La Tribuna de Albacete

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Año 2018. Actualizar

Los que tenemos un blog, escribimos, editamos y actualizamos los post o entradas que van conformando nuestro particular y al mismo tiempo universal cuaderno de bitácora, en el que con cierta frecuencia plasmamos el contenido que consideramos oportuno según intereses personales o profesionales. Ahora, todo el mundo, grandes y pequeños, blogueros o no, acabamos de estrenar nueva entrada en nuestra vida. Un año nuevo al que impulsivamente lanzamos innumerables propósitos casi, casi, imposibles de llevar a cabo porque suelen aparecer y desaparecer como luces de bengala. ‘Año 2018. Actualizar’: No es, ni más ni menos, que actuar con la sensatez suficiente para saber a qué atenernos con los mimbres que contamos. El afán y la holgura de cada día. Conocimiento de nosotros mismos y del pequeño y gran mundo que nos rodea, y volver a empezar una y las veces que sean necesarias, con un plus de mejora personal en el que se admiten fallos como parte de ese macro puzle que año tras año intentamos completar. Lo que importa es la voluntad y un afán de superación optimista pero repleto de sentido común. Centrarnos en lo que tenemos que hacer sin comparaciones con lo que otros hacen. Es en cierto modo seguir unas reglas de juego en las que siempre podemos compartir, enseñar y aprender, construyendo entre todos un mundo mejor. Por supuesto que tenemos que hacer propósitos, pero concretos, sinceros y que se puedan contar de sobra con los dedos de una mano. La vida sigue su curso imparable y nosotros vamos ajustando el rumbo. Unas veces habrá que hacer grandes virajes, otras seguir sin más el día a día. Distinguir importante y accesorio, urgente y opcional, fundamental y superficial. En definitiva, los pros y contras de nuestro vivir. Amor, trabajo, cultura y amistad conforman la base de nuestra existencia. La novedad de 2018 es que actualicemos lo mejor de nosotros mismos… Ahí es nada… Pero vale la pena. ¡Buenos propósitos!

Artículo publicado hoy en La Tribuna de Albacete

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Beguin the beguine

He elegido como título de mi último artículo del año 2017 el de esta mítica canción compuesta por Cole Porter, reconocido compositor y letrista estadounidense, autor de más de mil canciones. Creo que es buena música de fondo para dar comienzo al 2018, nuevo año. Punto y aparte. Punto y seguido en nuestras vidas. Más de lo mismo. Lo mismo, pero más… Sí, también puntos suspensivos…Qué será, será… Mientras, retomamos el día a día, no por habernos ausentado del ritmo de la existencia, sino por estrenar un nuevo ciclo, a la vez que vamos descubriendo la fugacidad de ese tesoro del tiempo que casi, casi se nos escapa de las manos. Pues manos a la obra de nuestra cotidianeidad. Ayer, hoy y mañana, enlazados y desligados a la vez. El día a día es lo que cuenta en el saldo de la felicidad. El pasado, pasado está, pero sin lugar a duda ha cimentado el presente. El futuro siempre está por venir. A buen entendedor… Agradecer y compartir son los enlaces para lograr la alegría de querer. No, no voy a detenerme en la letra pequeña de cada situación que la vida nos puede deparar. Ahora, se trata de planificarla a lo grande, con esperanza e ilusión, sabiendo de antemano el terreno que pisamos. Un nuevo año para llevar a cabo los propósitos de casi siempre, concretando cada vez más el camino a seguir, como de ida y vuelta a casa, contando con ese tiempo que Dios nos regala para todo… Agradecer el vivido e ilusionarnos con el que cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo estrenamos. La vida es un regalo para compartir, envuelto precisamente con el papel que desempeñamos en ella, de ahí la necesidad de desprenderse de uno mismo para descubrir lo mejor de la existencia. ¡Feliz 2018!

Darle la vuelta al mundo

  

Puede que parezca un proyecto utópico, ideal pero imposible de realizar. A simple vista, estoy completamente de acuerdo. ¿Cómo llevar a cabo una empresa de tamaño calibre?… ‘Querer es poder’. La voluntad es nuestra principal herramienta para darle la vuelta al mundo, situándolo en su lugar. Sí, anda bastante perdido de cara al bien común, dando tumbos que siempre golpean en la fragilidad del ser humano. Pobreza, indigencia, soledad… Miedo, indiferencia, silencios…  Guerras y ansias de paz. No podemos consentir que el mundo siga girando fuera de órbita. El hermano ayudado por el hermano, ciudades amuralladas. Expresiones proverbiales que marcan nítidamente el camino a seguir. Unir voluntades hacia el bien común. Cada mes de diciembre, el mundo se inunda de luz. No, no me refiero a los millones de luces de colores que adornan nuestras ciudades de cara a la fiestas navideñas. Sí, al Misterio de ‘Dios con nosotros’, verdadera Luz del mundo. Los ángeles siguen anunciándonos ‘Gloria a Dios en el cielo y paz a los hombres de buena voluntad’. Querer es lo primero. De nuevo, nos encontramos en este tiempo de adviento, de espera, de preparar el camino para recibir al Rey de reyes, al Niño Dios, custodiado por María y José en un humilde portal, entre pajas, al calor de un buey y una mula. Venid, vamos a adorarle. Es fácil dar la vuelta al mundo dejándolo rodar por montañas de ternura. ‘José mira a María, María mira a José, el Niño mira a los dos y se sonríen los tres’. En familia, desde la familia según el querer de Dios, podemos hacer un mundo mejor porque en la familia (valen todas las repeticiones) se quiere a cada uno por sí mismo, sin importar carencias o defectos, y del mismo modo, se ayuda para conseguir que cada cual, dé lo mejor de sí mismo, y siempre pensando en los demás, con una entrega llena de alegría, donde prima la tolerancia, el servicio, el perdón y sobre todo, la ilusión de quererse cada vez más y mejor. Vienen jornadas de fiesta. En Navidad lo natural es quererse y desear mil parabienes. El día a día es un regalo que tenemos que desenvolver con agradecimiento, valorando todo lo bueno que recibimos sin apenas darnos cuenta. Es tiempo de pensar en los demás, de ayudar según nuestras posibilidades (muchos pocos siguen haciendo mucho), de compartir alegría, de conseguir que el calor del Hogar de la Sagrada Familia caldee el corazón del mundo. Seguro que le damos la vuelta. ¡Feliz Nochebuena! ¡Feliz Navidad!